viernes, 19 de diciembre de 2014

18/10/2012: Córdoba me va (I)

Córdoba es una ciudad Andaluza situada a orillas del Guadalquivir, al pie de Sierra Morena, recientemente encumbrada en lo más alto de las ciudades españolas no por su Mezquita, puente romano o por su Alcázar; tampoco por sus patios ni por ser lugar de nacimiento de Séneca, Averroes o Góngora. Para nada. Córdoba ha sido punto de interés mundial gracias a la visita que hemos realizado el Comandante Coterillo, Álvaro Coterillo, y mi persona, humilde servidor de ustedes ;-)

No me refiero a este Córdoba precisamente :-P
Efectivamente, mi compañero y yo hemos decidido visitar esta ciudad en una nueva aventura aérea (esta vez en solitario) que nos va a permitir consolidar nuestra estable y bonita relación... aeronáutica, ya que es bien sabido que todas las parejas necesitan sus  momentos de intimidad y nosotros no vamos a ser la excepción :-P

El día previo al vuelo nos hemos puesto en contacto con el aeropuerto para indicar que queremos ampliar su horario de operación y en vez de cerrar a las 15 horas locales (que no da tiempo a ná de ná) nos lo van a cerrar previo pago de la consabida tasa a las 17:30LT tras la publicación del correspondiente NOTAM... que ezo ya eh otra cosha musho má conveniente (léase con acento cordobés)

El NOTAM de la extensión de horario que pedimos ;-)
Como siempre, quedamos pronto para despegar pronto. Otra cosa bien distinta es que lo consigamos. Que si el café, que si la barrita con tomate, que si el agua, que si el pis, que si el plan de vuelo... vamos, que hasta poco antes de las 10 no pasamos el control de seguridad a pesar de estar a las 8:45 estacionando nuestros respectivos vehículos en el aeropuerto. Como dice mi mujer: "yo de verdad que no le veo la gracia. Os tiráis en un habitáculo superpequeño e incómodos un montón de tiempo para ir a comer a un sitio que ni siquiera es al que queríais ir". Y no le falta parte de razón salvo por el hecho de que lo de menos es el Dónde (ir) sino el Cómo (ir).

No es el destino el que nos subyuga, sino el propio viaje el que nos sulibeya :-P 

Pasamos el control de seguridad con la coña de los "hermanos aviadores" y nos dirigimos a la plataforma donde nos encontramos con nuestra vieja amiga: la IJV. Tras comprobar que tenemos que repostar, llamo al gasolinero mientras Álvaro se dedica a drenar (hoy los aviones tienen muchísima humedad condensada por todo el fuselaje) y retirar calzos ejem ejem y funda pitot. En la revisión eléctrica comprobamos que vuelve a fallar el avisador de pérdida pero mientras esperamos al camión del AVGAS hablamos con Raquel (está en la plataforma con un socio que quiere volar la piscina JEK) que nos dice que es por un tema de la batería, que en cuanto arranquemos funciona. Veremos. 

Álvaro practicando su swing mientras yo hago la exterior
Con los depósitos del avión llenos hasta los topes, se sube Álvaro para arrancar y yo que me quedo abajo para verificar lo del avisador. 

- Libre, grita mientras compruebo desde fuera como mueve su muñeca accionando la llave de las magnetos y no pasa absolutamente nada. 
- Que pasa?, pregunto
- Nada, no pasa nada de nada, que el palo no se mueve, me dice
- Prueba otra vez
- Claro, a eso voy... LIBRE!!!

Esta vez sí, primero una par de vueltas perezosas y finalmente un bramido pone en marcha la hélice y regulamos las rpm a unas 1100 vueltas. Verificamos que efectivamente ahora sí que rula el avisador y en el momento en que aprovecho para subir al avión veo mi vida pasar igual que en una presentación PowerPoint cuando al apoyarme en el plano sin calcular el viento que genera el propulsor que tenemos delante, resbalo estando a punto de hacer un picado de espaldas contra el asfalto 0_o

Mi compi calentando y la deformación de la hélice al girar mu rapidica
Una vez autorizados a rodar a puerta Bravo como número 4 (que luego sería 5) quitamos el parking brake, probamos los frenos y nos dirigimos tranquilamente a donde nos mandan esperando que no se demoren mucho los precedentes. Que iluso soy. Por si no lo sabéis, una práctica habitual en Cuatro Vientos es que los aviones en vez de calentar en las posiciones de parking y llamar para rodar una vez que estamos casi listos, llamamos para rodar a punto de espera cuanto antes y marica el último y que espere otro (y así nos va). El caso es que te puedes encontrar en una situación dantesca en que el horómetro está corriendo alegremente mientras a ti no te queda otra que esperar pacientemente a que se vayan moviendo los aviones que tienes delante mientras algunos se tiran más de 15 minutos en punto de espera, otros piden backtrack para despegar por la 28, sí, la 28, has leído bien, y otros parece que se van a quedar a pasar el resto del día en esa posición 0_o 
Al menos ahora se permite lo que anteriormente era la peligrosísima práctica de más de dos aeroplanos rodando a la vez a punto de espera para ponerse en fila india. Al menos, poco a poco la cordura vuelve a este aeropuerto. 

Aquí en punto de espera echando la mañana
METAR LEVS 180830Z 00000KT CAVOK 18/13 Q1022
Cuando al fin conseguimos tener autorización para entrar en pista, nos colocamos en cabecera y rápidamente, con gases a fondo, aceleramos hasta alcanzar los 65 nudos necesarios para rotar y ascender a 70/75 nudos para altitud de circuito, 3000 pies, y abandonar por W.

El famoso globo de RE/MAX en Villaviciosa
No es la primera ni la segunda vez que vamos al sur (de hecho al oeste no he ido más lejos de Talavera y al norte de Valladolid) pero la imaginaria línea recta que va desde Toledo a Córdoba se me está presentando como la zona más despoblada que he visto nunca a cambio de parecerme también la más bonita orográficamente hablando, con un terreno mucho más abrupto y con más vegetación que cuando fuimos a Granada o Beas. Lástima que una neblina causada por el potente anticiclón que tenemos estos días, hace que la visibilidad sea bastante precaria y no merezca la pena sacar fotos hasta casi llegando a nuestro destino; eso sí el vuelo es perfecto, con el avión sobre raíles a 6.500' y despellejando a todo el mundo una conversación más que animada.

De lo más destacable del viaje. Una columna de humo aplastada por la presión atmosférica que no la deja subir
Llegamos a nuestro destino con unos 12 minutos de demora respecto a mi planificación (sí, todavía el día antes me sigo planificando rumbos y tiempos :-P) debido al viento en cara que tenemos (según las aplicaciones de iPad entre 8 y 12 nudos completamente encarados).
Es a la altura del Embalse de San Rafael de Navallana cuando empezamos a recibir comunicaciones en la frecuencia del Aeropuerto de Córdoba (118.300) de unos tráficos ULM que están llegando al aeropuerto. Sobre todo las laaaaaargas comunicaciones de uno de ellos, con ese acento y gracia natural de los cordobeses, hacen que mi socio y yo nos miremos con cara de "¡¿pero que está diciendo este?!" y no podamos más que reírnos hasta el punto de llorar ante la realidad casi surrealista de la que estamos siendo testigos (os dejo un vídeo para poneros en situación de quien podría haber sido perfectamente el piloto del ultraligero XD).


La verdad es que a los 10 minutos de sus diálogos y notificaciones, la historia esta empezando a resultar cargante y tenemos la sensación de que no nos debemos de fiar un pelo de nuestro precedente hasta tal punto que Álvaro, muy acertadamente, me dice: si cuando estemos en E el tipo este no ha aterrizado todavía me voy a poner a dar vueltas para hacer tiempo, pero yo ahí no entro Afortunadamente no es el caso y el amigo finalmente se decide a aterrizar y dejar tanto la pista como la frecuencia libre :-P

Carta de aproximación de LEBA.
Aun hoy me sigo preguntando el motivo por el que la aproximación desde W te deja tan al norte del aeropuerto
Sin moros en la costa, y con la bonita ciudad de Córdoba al fondo nos disponemos a rodearla para alcanzar el punto E y dirigirnos al aeródromo que ya es perfectamente visible.

Estampas desde el aire de la ciudad de Córdoba. 

Gracias a Dios, ya no hay ningún tráfico notificando, por lo que procedemos a incorporarnos en una larga base izquierda de la 21 tengo el honor de presenciar al Comandante Coterillo depositarnos sanos y salvos en los 2.241 metros de largo por 41 metros de ancho de pista, a pesar del viento reinante.


METAR LEBA 181000Z 10008KT 070V140 CAVOK 22/14 Q1019

Creo que es la pista más grande en la que ha aterrizado mi socio volando juntos, ¿verdad amigo?


Y...

lo siguiente que os cuente ya será en la segunda parte de la entrada que por hoy ya está bien ;-)

Buenos vuelos!

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