martes, 30 de abril de 2013


En ocasiones veo Cirrus.

Hay veces que cuando menos te lo esperas Venus se alinea con Marte y Júpiter y el resultado es tener la suerte de vivir una experiencia aeronáutica que se queda grabada a fuego en tu interior que, por inesperada, la hace más especial aun si cabe. Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos por partes. Hoy os dejo el relato de mi vuelo con @coolhand_ (Isra para los amigos) en su Cirrus SR20.

Es domingo por la mañana, por delante queda la Semana Santa y yo que debo ser de los pocos pringaos  que le toca trabajar el lunes, martes y miércoles, debo ver muy apesadumbrado y con todo el dolor de mi corazón como los miembros de mi unidad familiar abandonan el calor del hogar para disfrutar de sus días de asueto dejándome sólo y compungido entre las desangeladas cuatro paredes de mi ahora triste morada.

Se me ocurre abrir el portátil y avanzar en un curso que estoy haciendo pero miro por la ventana y algo me dice que puedo aplazarlo un par de horas y ¿por qué no ir al dichoso Cuatro Vientos a ver aviones? Una voz, la de la conciencia, me dice que mejor estudie un poco que falta me hace; pero otra vocecilla, mucho más convincente, me dice que un aviador como yo no debería quedarse encerrado en casa teniendo un precioso e histórico aeródromo a menos de una hora. No iba a conseguir que me embaucase esa voz de piloto bribón pero la realidad es que ya estaba montado en el coche, saliendo de mi garaje y llamando por teléfono a Isra y proponiéndole tomar una cerveza en el Bücker Bar.

- Isra, muy buenas
- Que tal Gon
- Oye, que me he quedado de Rodriguez y que si te apetece tomar una cerveza en Cuatro Vientos
- Pues me iba a duchar ahora e ir para allí en un rato. Tengo pensado darme una vuelta pero no está la meteo como para tirar cohetes. Pero sí, si quieres nos vemos por allí en un rato
- OK. Nos vemos

Al cabo de un rato, aparco mi coche y me reúno con Isra que ha desestimado hacer un viaje a Castellón o Córdoba para comer por culpa del mal tiempo. Mientras me estoy fumando un piti y charlando con él me dice:

- Bueno qué, nos damos una vueltecita en la Cirrus?

En estos momentos mi gran sentido de la responsabilidad me dice que debo declinar su amable ofrecimiento e ir estudiar un poco pero sin darme cuenta estoy respondiendo con un:

- CLARO!

Dicho y hecho. Cojo el chaleco de mi coche, compruebo que tengo la licencia en el bolsillo (¿qué carajos hace la licencia en el bolsillo si yo no la he cogido?) y nos dirigimos a la oficina ARO a hacer el Plan de Vuelo.

METAR LEVS 241100Z 23014KT 200V260 9999 BKN025 10/06 Q1005

TAF LEVS 241100Z 2412/2421 24012KT 9999 BKN025 PROB30 TEMPO 2412/2418 SHRA SCT025TCU


Ya en plataforma, y casi sin darme cuenta, me encuentro con la EC-KKH frente a frente. Siento que algo en mi interior se emociona al verla. Qué línea, qué interiores, qué carenado... No sé si es amor o es sólo sexo pero la realidad es que ese aeroplano tiene algo especial que despierta mis instintos voladores más ocultos ;-)

Es difícil pillar a Isra sin el teléfono en la mano ;-)

Gonzalo Flores. Con la tecnología de Blogger.

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