lunes, 4 de febrero de 2013


I

Galapagar,
Sábado, 5 de enero de 2013

Son las siete de la tarde y camino despacio por el suelo mojado de la acera. La noche no es precisamente apacible ya que está lloviendo abundantemente y el fuerte viento reinante hace que el paraguas sea un artefacto incómodo además de inútil. No me apetecía nada salir de casa pero todavía me quedaba comprar un arsenal de pilas para poner en marcha todos los juguetes que van a traer los Reyes Magos mañana y aun me faltaba recoger el último regalo para mi Amigo Invisible. Lo tenía encargado desde hacía mucho pero lo había ido posponiendo hasta que, a última hora de la tarde, ya no había aplazamiento posible y no me ha quedado otra posibilidad que ir a por él.

Estoy a punto de doblar la esquina para encarar el último tramo que me llevará de regreso al calor de mi hogar. Voy sumido tranquilamente en mis pensamientos, tratando de imaginar la cara de felicidad de mi familia cuando vean los regalos preparados o en la ducha de agua caliente que me voy a pegar para quitarme el frió que tengo metido hasta los huesos propiciado por la humedad que traspasa mi abrigo.

De repente, el fuerte frenazo de un coche negro de grandes dimensiones, diría que un BMW Serie 7, con los cristales tintados, se detiene a mi lado, y el sonido que hacen sus neumáticos al resbalar por la calzada hace que regrese rápidamente a la realidad. Observo que del vehículo bajan dos individuos perfectamente vestidos con un traje negro y gafas de sol, a pesar de la oscuridad reinante, que se acercan hacia mí y sin darme tiempo siquiera a reaccionar me sujetan fuertemente de los brazos y me arrastran al interior del vehículo sin que pueda ejercer ningún tipo de resistencia. El hombre que me sujetaba por la izquierda cierra la puerta violentamente y rodeando el coche se introduce en el asiento de al lado, mientras el otro individuo, de menor estatura, se acopla en el asiento del conductor. Estoy muy asustado, que digo asustado, acojonado aterrorizado. No entiendo qué ocurre y lo único que me atrevo a deducir es que se trata de un terrible mal entendido.

El vehículo acelera rápidamente. Tanto que noto como mi cuerpo se vuelve tremendamente pesado contra el respaldo del asiento mientras observo en el salpicadero como parpadea el testigo que indica que el control de tracción está activo con la intención de mantener la adherencia de los neumáticos con el pavimento. No me atrevo siquiera a preguntar qué está ocurriendo, prefiero mantenerme en silencio, ver a donde me llevan y cuáles son sus intenciones. Eso si no nos matamos antes o nos despanzurramos contra cualquiera de los vehículos que están aparcados a ambos lados de la calle.

Mi estómago comenzaba a acusar terriblemente tanta curva a derechas e izquierdas. Empezaba a notar un nudo en la boca del estómago y ese sabor tan característico del vómito que se siente antes de dar la primera bocanada. Gracias a Dios, nos incorporamos a la carretera principal, abandonado el núcleo urbano y, a pesar de la gran velocidad que llevamos, el recorrido es mucho menos sinuoso haciendo que las nauseas, si no desaparece del todo, al menos no van a más. No quiero ni imaginar las represalias que podrían tomar contra mí si se me ocurre dejarlo todo hecho una pocilga.

En eso estaba yo pensando cuando un giro muy brusco a la derecha, tanto que creía que me iba a estampar contra la puerta izquierda, hizo que abandonáramos la carretera que hacía apenas unos momentos habíamos cogido, y que a mí me pareció una eternidad, y nos adentramos en el oscuro y empinado camino que lleva al Punto Limpio y al Cementerio, a las afueras de Galapagar.

El vehículo continua su marcha lentamente, con las luces apagadas, como queriendo evitar llamar la atención  de cualquiera que merodease por la zona, hasta que llegamos al final de la cuesta, a los pies de la tapia del camposanto, donde nos detenemos justamente al lado de otro Serie 7 de iguales características. Tranquilamente, los dos individuos se bajan del coche y cierran las puertas, ahora sí, de una forma mucho más suave y a mí sólo se me ocurre pensar, quizás debido al alto nivel de tensión que tengo en estos momentos, en el sonido tan bonito que hacen cuando es nuevo y de alta gama. Acto seguido, me digo a mi mismo que no es el momento de pensar en chorradas y que debería de idear la manera para tratar de salir de allí corriendo como alma que lleva el diablo. No he terminado de pensar sobre ello cuando nuevamente se abre la puerta de la izquierda y se introduce en el habitáculo otro individuo vestido igual que los anteriores pero de aspecto mucho más rollizo luciendo una muy avanzada calvicie que me dice con voz grave:

- Buenas noches Gonzalo

Quiero responder, pero mi garganta está seca y no articulo a decir palabra. Me quedo en un intento bastante ridículo

- Disculpe que hayamos provocado nuestra cita de una manera, digamos, poco amistosa. No vamos a quitarle más tiempo del necesario. Vamos a darle unas indicaciones que espero cumpla con la más estricta discreción. Quiero que sepa que si todo se hace según lo establecido puede ser una experiencia incluso divertida para usted.

- ¿Que quiere decir?, digo muy asustado.

- Por favor, no me interrumpa. En este sobre que le doy hay una documentación que debe entregar a una persona mañana por la tarde. Usted sólo deberá hacer lo que tanto le gusta y que infinidad de veces ha contado en la bitácora esa en la que escribe. Para usted no será más que un bonito y discreto paseo en avioneta. Ni que decir tiene que, en las actuales circunstancias en las que nos encontramos, no tiene forma alguna de negarse a colaborar y si tuviéramos que vernos de nuevo, le aseguro que no será de forma tan afable. Ha sido un placer. Muchas gracias por su interés.

Acto seguido, el individuo abandona el interior y con un gesto amable me invita a bajar. Completamente confundido y sin ser consciente en estos momentos de nada de lo que ocurre, desciendo del automóvil mientras me hace entrega de un sobre de color marrón. Sin dejarme tiempo siquiera para preguntar nada, se introduce nuevamente en el vehículo y acelerando estrepitosamente ambos BMW, abandonan el lugar dejándome sólo bajo la lluvia, completamente desconcertado, con un sobre de color marrón en las manos y los bolsillos de mi cazadora llenos de pilas.

No se cuánto tiempo me quede quieto en el mismo sitio absolutamente bloqueado, con cara de pasmado y sin saber que hacer o capacidad alguna de reaccionar,pero cuando fui capaz de sobreponerme a la situación baje la cabeza y contemple lo que tenía en mis manos. Acto seguido miré a mí alrededor y me palpe los bolsillos de la cazadora comprobando que las pilas seguían en su sitio, no así el regalo que llevaba en una bolsa y que debía haberse quedado olvidado dentro del coche. Como si tuviera alguien a mi lado, empezar a hablar sólo en un tono de voz comedido y termine a grito pelado probablemente por toda la tensión acumulada:

"Que hijos de puta, joder. Me han dejado a tomar por culo de mi casa y encima me han levantado el regalo que llevaba por esta puta mierda. Joder, coño. Y encima los muy gilipollas no me han dicho para quien coño es esta mierda marrón. ¡Serán subnormales los muy hijos de la gran puta!".

(Quiero pedir disculpas a mi apreciado lector ante tal cantidad de groserías e improperios que me avergüenzan profundamente)

De camino a casa, custodiando el dichoso sobre debajo de mi cazadora para evitar que se mojara, no hacía más que darle vueltas a lo ocurrido y trataba de averiguar quién podría ser el destinatario del mismo. Si no fuera por la caminata de más de una hora que me estaba pegando pensaría que nada de lo que ha pasado ha sido real. Sorprendentemente, en estos momentos no me encontraba ni asustado, ni preocupado, ni nada por el estilo, en estos momentos lo único que me preocupaba realmente era que al día siguiente por la tarde no tendría ningún presente para mi Amigo Invisible y que iba a aparecer sin nada. Acto seguido saque las manos de los bolsillos de mi cazadora para mirar la hora y comprobar si me quedaba tiempo para ir a comprar algo cuando se deslizo el sobre, que hasta ahora se mantenía sujeto gracias a la presión que hacían mis brazos junto al pecho, y cayó al suelo, junto a mis pies. En ese preciso instante me di cuenta de que el destinatario  estaba claro. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? La persona a la que debía hacer entrega de lo que me han dado, es la misma que debía recibir el regalo usurpado. ¡El destinatario es mi Amigo Invisible!

Cuando aparecí por casa totalmente empapado no quise comentar nada a mi familia y procuré comportarme ignorando lo ocurrido buscando excusas estúpidas para justificar mi tardanza, a pesar de que no me quedo más remedio que tragarme una fenomenal bronca al suponerse que iba a salir un momento a comprar un paquete de pilas y termine tardando más de dos horas.
Aquella noche, lo poco que pude dormir, fue de forma muy interrumpida dándole vueltas a todo lo ocurrido. Ansiaba deshacerme del dichoso sobre que, figuradamente, me quemaba en las manos.

A la mañana siguiente, trate de pasar un día de Reyes de la forma más normal posible e, incluso, conseguí olvidarme del tema y disfrutar mucho de este día tan especial. Por la tarde, cuando nos juntamos toda la familia para hacernos entrega de los diferentes presentes, mis manos comenzaron a sudar ostensiblemente y mi corazón a latir cada vez más fuerte según se acercaba mi turno. Llegado el momento, cogí a Charo, mi Amigo Invisible, y nos retiramos a un lugar reservado, ante la estupefacta sorpresa de los presentes, y le conté la historia de lo ocurrido. Su cara de desconcierto iba en aumento según avanzaba en el relato hasta que, al terminar y enseñarle el sobre, su rostro mostraba unos rasgos de asombro tales que no dejaban duda del interés que tenía por abrirlo. No negaré que yo también lo estaba desando por lo que le hice entrega del mismo y mientras lo rasgaba con mucho cuidado a mi no se me ocurrió otra cosa que ir fotografiando lo que nos íbamos encontrando y que eran la clave de todo lo que iba a ocurrir en días posteriores.

El sobre marrón antes de abrirlo
Folder con la documentación que contiene el sobre

Carpeta marrón y detalle del folder

Contenido de la carpeta marrón, del folder marrón, del sobre marrón

Carta de Presentación

Informe preliminar 1/2

Informe preliminar 2/2

Informe de misión 1/3

Informe de misión 2/3

Informe de misión 3/3

Objetivos, información y material de la Misión 1/2

Objetivos, información y material de la Misión 2/2
Acto seguido nos apresuramos a hacer cábalas para buscar el mejor día posible de llevar a cabo nuestra misión mientras tratábamos de deducir las claves que se ocultaban en la documentación que nos habían hecho entrega y estudiar en detalle todos los informes.

II

Galapagar
Sábado, 26 de enero de 2012

Me despierto por la mañana sintiendo unas fuertes rachas de viento golpeando la persiana de la habitación. Salto como un resorte de la cama para abrir la ventana y cual no es mi sorpresa cuando contemplo un precioso cielo de azul intenso, con alguna que otra nube alta... pero el árbol que tengo justo enfrente mío se agita violentamente como queriendo ser derribado por el "amigo" Eolo. ¡No puede ser!

Charo y yo llevamos desde el pasado día de Reyes intentando llevar a cabo nuestra misión pero la meteorología nos lo ha estado impidiendo por una razón u otra hasta que el pasado miércoles todo indicaba que hoy sábado, entre frente y frente, el tiempo iba a dar una tregua y el vuelo iba a ser posible. Claro, eso si conseguía reservar un avión ya que la Piper que habitualmente vuelo estaba fuera de la programación del club y únicamente quedaba disponible la Piper PA28 de 180 caballos y con matrícula EC-IRJ a partir de las cuatro de la tarde. A pesar de no haberla volado antes no quería dejar pasar esta estupenda oportunidad que se nos ofrecía.

El viernes la previsión daba algunas nubes que podían ir a más por la tarde pero, por lo demás, nada reseñable que destacar. Escribí por Whatsapp a mi socia de aventura, comentándole la situación, y le pareció perfecto abordar nuestro cometido cuanto antes. Hoy, sin embargo, la situación es muy diferente.

Echo mano de la tablet y comenzó mi incursión por diferentes webs de previsiones del tiempo y servicios meteorológicos de aeropuertos (METAR y TAFOR) para comprobar que podíamos esperar del día.

METAR LEVS 260830Z 30015G29KT 280V350 CAVOK 11/M01 Q1018 WS ALL RWY

(Informe meteorológico de Cuatro Vientos, el día 26 a las nueve y media de la mañana. Viento procedente del Noroeste de 30Km/h con rachas de 55Km/h. Variando entre Oeste y Norte. Cielo despejado y visibilidad horizontal mayor de 10Km. Temperatura 11º y punto de rocío -1º. Presión atmosférica de 1018hpa y cizalladura en todas las pistas)

Los informes de previsión parecen indicar que según transcurran las horas la situación tendera a mejorar, pero la realidad del momento es una atmósfera muy turbulenta incluso con una alerta amarilla activa por la AEMET en la Sierra de Madrid por fuertes rachas. Ante tal situación prefiero llamar a mi amigo Isra, el compi que me llevó a conocer Robledillo,  para que me diga qué opina de la situación y que haría él; siempre he creído que ante la duda lo mejor es recurrir a la experiencia de los que tiene más horas de vuelo y seguir sus consejos. Su parte fue algo más o menos el siguiente:

"Gon, parece que esta turbulento y me da la sensación de que por ahí arriba puede haber meneo. Según estoy viendo, ahora mismo a 10.000 pies está dando 70 nudos (130 Km/h) pero, por lo que parece, entre la una y las dos baja mucho. Parece que bastante perpendicular a la Sierra así que tiene toda la pinta de que tengamos Onda de Montaña). De todas maneras yo voy a estar dentro de un rato por allí (Cuatro Vientos) y te voy contando"

Lenticulares en el aeropuerto de Cuatro Vientos. Foto robada cortesía de @hhsantos
Bueno, parece que aun hay esperanzas.

Entro en la página de reservas del club y veo que antes que nosotros, el avión lo tiene reservado Rogelio, un aerotrastornado que conozco de Twitter y con el que he tenido la suerte de coincidir en Cuatro Vientos unas cuantas veces. Perfecto. Me pongo en contacto con él para preguntarle que qué va ha hacer y me dice que el viento esta calmándose por momentos, que tienen el plan de vuelo a las 11:30 para ir a Córdoba y se ofrece a informarme de lo que se vaya encontrando.

Si hay algo que nunca dejara de sorprenderme en el mundo aeronáutico es la gran disposición que tenemos todos a echar una mano cuando se necesita, y en mi caso lo que son informadores parece que no me van a faltar. Ahora lo único que necesito es un poco de suerte y que las previsiones se vayan cumpliendo. Me cuesta mucho cuando, habiéndome hecho a la idea de volar, tengo que cancelar; a pesar de que hay una máxima que dice: "cuando no se puede... no se puede".

Según van pasando las horas, la situación va mejorando y cada vez está más claro que las probabilidades para realizar el vuelo van en aumento (mejor omitir el pequeño contratiempo de dejarme la licencia en casa y darme cuenta cuando ya casi estaba en el aeródromo - ¿que son más de 100 kilómetros para un piloto como yo cuando se quiere volar?-, el resto se puede decir que transcurre sin novedad).

METAR LEVS 261330Z 16004KT 100V210 CAVOK 17/M02 Q1019

(Informe meteorológico de Cuatro Vientos, el día 26 a las dos y media de la tarde. Viento procedente del Sur de 7Km/h, variando entre Este y Suroeste. Cielo despejado y visibilidad horizontal mayor de 10Km. Temperatura 17º y punto de rocío -2º. Presión atmosférica de 1019hpa)

Finalmente, a las tres de la tarde, y sin apenas comer, estoy aparcando en el aeropuerto. Allí me encuentro a Isra y al señor H.H. Santos que acaba de venir de hacerse unas maniobras con instructor. Me cuenta que él la atmósfera la ha encontrado muy tranquila. Esto me anima mucho y hace que lo empiece a ver todo más claro, así que cuando llegan Charo y Jorge tomamos una Coca-Cola mientras esperamos a que vengan Rogelio y Thomas con el avión. No tardan mucho - de hecho llegan antes de lo previsto - ya que, por desgracia, una vez más Córdoba se les ha resistido debido a grandes bancos de niebla a partir de Ciudad Real y, a pesar de que se fueron al alternativo, Albacete, tampoco pudieron aterrizar por fuerte viento y cizalladura ¿No es mala suerte?

Con las llaves en el bolsillo y terminadas nuestras bebidas nos dirigimos a la oficina ARO a hacer el plan de  vuelo y mientras esperamos a que salga aprobado por la impresora les cuento a mis invitados cual es el cometido de cada terminal y hacemos la última comprobación meteorológica.

METAR LEVS 261530Z 29010KT 260V330 CAVOK 15/M03 Q1020

(Informe meteorológico de Cuatro Vientos, el día 26 a las cuatro y media de la tarde. Viento procedente del Oeste de 18Km/h, variando entre Suroeste y Noroeste. Cielo despejado y visibilidad horizontal mayor de 10Km.Temperatura 15º y punto de rocío -3º. Presión atmosférica de 1020hpa)

Son las cuatro y media de la tarde y nos despedimos de Jorge para después flanquear el control de acceso y dirigirnos al avión. Me encuentro de frente al gasolinero y le indico que vamos a necesitar combustible. Es en este momento cuando a lo lejos, entre los hangares de la parte militar, veo perfectamente a dos individuos, uno más alto que el otro, vestidos de impecable traje negreo y gafas de sol que me resultan tremendamente familiares. Un escalofrío recorre mi espalda y provoca que me quite apresuradamente mis Ray-Ban para enfocar la vista hacia ellos, pero sorprendentemente ya no veo a nadie. Cualquiera diría que se los ha tragado la tierra. Prefiero no comentarle nada a Charo ya que ella está muy ilusionada y con muchas ganas de volar y disfrutarlo; pero no tengo ningún atisbo de duda de a quien he visto y de que estamos siendo vigilados en todo momento. Es una sensación muy desagradable, mezcla de temor y gran incertidumbre.

Cuando llegamos al avión, ya está repostado y procedemos a realizar la revisión exterior y acomodarnos en el interior.

Haciendo la revisión exterior
Tras unos pequeños inconvenientes con las radios, contactamos con frecuencia de Torre de Cuatro Vientos y nos autorizan a rodar directamente a puerta Bravo, esto es, un poco antes del punto de espera de la pista 28, ya que hay dos aviones esperando para despegar y hasta que no se libere una posición no podemos continuar.

- EC-IRJ, autorizado a rodar a punto de espera de la 28
- Rodamos a punto de espera de la 28, EC-IRJ

Realizamos las comprobaciones de motor, el breafing y cuando estamos listos...

- Torre de Cuatro Vientos de EC-IRJ, en punto de espera de la 28, listo salida
- EC-IRJ, autorizados a despegar pista 28, viento 9 nudos de 290.
- Autorizados a despegar, EC-IRJ

Alineamos el avión en el centro de la pista, le pregunto a mi compi ¿lista?. Ella responde de manera afirmativa con esa cara mezcla de emoción y alegría propia de los que amamos el vuelo. Meto progresivamente gases hasta llegar al final del recorrido del throttle y rápidamente vamos ganando velocidad - se notan los 20 caballos más que tenemos respecto al avión que suelo volar habitualmente y los casi 10 nudos de viento en cara - hasta que con 65 nudos nos vamos al aire sin tener que esforzarme mucho para mantener el eje de pista.

- ¡Estamos en el aire!, ¡Pero que preciosidad!, exclama Charo entusiasmada

Una vez llegamos a la depuradora que hay después de Villaviciosa - y que se conoce como punto Whiskey  o punto de salida de todos los vuelos de Cuatro Vientos- comenzamos nuestra misión. Avanzamos rumbo Norte a 3.500 pies (poco más de 1000 metros sobre el nivel del mar o 300 metros sobre el suelo) y aprovecho para contar a Charo los diferentes instrumentos que tenemos y unas nociones básicas de pilotaje para que ella misma pueda tomar los mandos y seguir el rumbo propuesto. A la altura del Centro Comercial Gran Plaza 2 encaramos rumbo visual al primero de los puntos descifrados del informe de misión que nos fue facilitado días atrás por los supuestos servicios de inteligencia.

Monterrozas
Es el momento de comenzar un constante ascenso de algo más de quinientos pies por minuto con el único objetivo de sobrevolar la Bola del Mundo, que ya tenemos justo enfrente y perfectamente visible. La atmósfera fría, el potente avión y el escaso peso que llevamos hace que en poco más de 10 minutos nivelemos a 9.000 pies - o 2.700 metros - y procedamos a realizar un bonito recorrido por las cimas. Las vistas son espectaculares y por fin puedo ver un buen paquetón de nieve cubriendo las cimas, y que el año pasado no fue posible. Permanecemos cayados. Disfrutando. Una sensación de paz y tranquilidad  indescriptible llena la cabina del avión solo perturbada por el ruido de nuestro motor que escuchamos amortiguado por los cascos que llevamos puestos. Intentamos grabar en nuestra memoria todas las vistas que pasan enfrente nuestro. Hacemos instantáneas. Volamos.

Un par de vueltas más tarde, veo unas antenas muy sospechosas que entiendo sirven como enlace de comunicaciones entre las diferentes células terroristas asentadas en la Península objeto de nuestra investigación, También vemos vías de acceso camufladas como pistas de esquí, pero a nosotros no nos van a engañar. No todo es lo que parece y aquí os dejo un pequeño testimonio gráfico.

Vistas de la Bola del Mundo a 9.000 pies

Estación de esquí de Navacerrada

Vistas desde 9000 pies

Antenas de comunicaciones en la Bola del Mundo
Por desgracia no podemos continuar con nuestro maravilloso vuelo por la zona eternamente, ya que el ocaso no perdona, y llega el momento de iniciar un descenso en espiral hasta 5.500 pies o 1.600 metros para continuar con nuestra misión y fotografiar una nueva antena de comunicaciones camuflada en una Cruz cristiana (que listos!), también llamada Valle de los Caídos, y lo que parecen unos jardines bajo El Escorial, los Jardines del Príncipe, pero que claramente se puede apreciar el uso que le están dando como cultivos. Finalmente vemos el nivel tan bajo que tienen las aguas del Pantano de Valmayor debido al consumo excesivo que tienen dichos sembrados completamente irregulares. Estoy deseando que el volumen de nieve que hemos visto antes sea capaz de llegar al embalse y paliar la escasez de agua que tiene desde hace ya tanto tiempo.

La Cruz de los Caídos

El Escorial

Pantano de Valmayor 
De repente nuestro disfrute se ve interrumpido al escuchar por la frecuencia aire la información de posición de diversas avionetas por la zona, se supone que de maniobras. Me pongo en contacto con ellas para coordinar nuestros movimientos y algo me dice que son aeronaves que nos están vigilando, ignoro de qué bando, pero que obviamente están siguiendo minuciosamente nuestros movimientos  Esto nos provoca una cierta intranquilidad por lo que procedemos a coordinarnos para distanciarnos lo máximo posible de ellas y abandonamos la zona rápidamente para dirigirnos a Sierra (uno de los dos puntos de entrada a Cuatro Vientos de las aeronaves) y dar por finalizada nuestra exitosa misión.

Al llegar comunico con Torre de Cuatro Vientos e indico mi intención de proceder a su espacio controlado:

- Cuatro Vientos, buenas de nuevo, de EC-IRJ
- IRJ, adelante
- Alcanzando Sierra. Solicitamos instrucciones para proceder al campo, IRJ
- IRJ, proceda y notifique sobre El Lago (de Leganés). QNH 1021
- Notificaremos sobre el lago, IRJ

Parece que hay varios tráficos en Cuatro Vientos haciendo tomas y despegues y la Torre debe coordinarnos. Al llegar al Lago me indica que notifique incorporándome a primer tercio de viento en cola con una Cessna, como precedente, a la vista, es decir, en vez de ingresar al circuito de aterrizaje a la altura de la Torre debo hacerlo antes del comienzo de la cabecera de pista ya que hay otro avión delante mio.
Estando a punto de incorporarnos veo al otro avión ya en segunda mitad de viento en cola y me autorizan a continuar el circuito y notificar en último tercio de viento en cola (es decir, antes de virar para encarar la pista de aterrizaje y tomar). Tengo que hacer un tramo muy largo hasta que la Cessna roja al fin rebasa mi plano izquierdo, circunstancia que aprovecho para notificar mi intención de virar a base.

- IRJ, como numero dos notifique en corta final para recibir autorización. 
- Notificaremos en corta final, IRJ.

Reconozco que estoy disfrutando como un enano y el momento de concentración es máximo.
Cuando estamos ya muy próximos a la pista (corta final) recibo autorización para aterrizar con viento de ocho nudos procedente de dos-nueve-cero. Hago una aproximación con un punto de flap que roza la perfección y el posterior aterrizaje es muy, muy suave. Lástima que en la recogida me veo obligado a meter un pelín de gases que provoca que una vez más pierda el eje al no meter suficiente pedal derecho (a pesar de que en la realidad no sea tan exágerado como en el video :-P).
Ya van unas cuantas y me prometo a mi mismo que es la última, a la siguiente lo corrijo, sí o sí.





Abandonamos la pista y por Echo nos dirigimos a la plataforma buscando un sitio lo más cercano posible para estacionar. En esta ocasión soy yo el que se baja a empujar (soy todo un caballero del aire) ya que jamás permitiría que una bella dama hiciera estos desagradables y poco glamurosos trabajos (amarrar el avión con las cuerdas, poner la funda del tubo pitot, calzos...). Recogemos nuestros bártulos y veo en la verja del edificio de servicios a la familia al completo muy contentos todos de que estemos sanos y salvos :-)

Charo al finalizar el vuelo
Track parcial del vuelo (cuando me acorde)

Perfil de elevación del track anterior
Una vez salimos por el control de seguridad me dirijo a la oficina del club con objeto de devolver los libros del avión, los partes y las llaves. Estoy tan ensimismado pensando en el vuelo que cuando entro en el elevador no me doy cuenta de que dentro del mismo hay un tipo delgado, de poblado bigote y barba de varios días sin afeitar, con unos marcados rasgos árabes y vestido con un mono gris que parece igual al de los servicios de limpieza - salvo que sin ningún distintivo - que me pregunta educadamente por el vuelo. Le contesto que todo ha ido muy bien y me dice:

- Estamos deseosos de que subas la entrada a tu blog. Sobre todo las fotos, que me imagino habrás tomado ¿verdad?

En ese momento me quedo atónito. Menos mal que son sólo dos plantas y el trayecto es corto. Lentamente, demasiado, se abren las puertas, circunstancia que aprovecho sin pensármelo dos veces, para abandonar rápidamente el ascensor y, casi corriendo, entro en la oficina del Club en el que se encuentra Anibal  liado con el ordenador esperándome.

- Buenaaaas
- ¿Que tal ha ido todo, Gon?
- Muy bien. Una meteo excelente y al final hemos podido volar por la Sierra
- Estupendo. La verdad es que la tarde ha mejorado mucho
- Oye, ¿tú conoces al hombre que limpia y que estaba ahora por el ascensor?
- ¿Un hombre? - me responde bastante extrañado - Pues la verdad es que no. Que yo sepa hay un par de señoras pero que vienen por las mañanas muy temprano y además hoy, siendo sábado, me parece muy raro que haya alguien a estas horas... ¿Por qué me lo preguntas?
- Nada, nada... bueno, venga, que me están esperando. Nos vemos. Ciao.

Creo que se piensa que le estoy vacilando o que algo de hipoxia me ha dejado tonto perdido. Normal. Cuando vuelvo al ascensor no veo a nadie y me digo a mi mismo que mejor salir de allí cuanto antes y tratar de olvidarme de este asunto de una vez por todas. O al menos eso espero, ya que a día de hoy desconozco si el "limpiador" es "amiguete" de los "Men In Black", los mismos que me dieron el paseo hace ya unas semanas por Galapagar y que he visto esta tarde por los hangares de la parte militar, o si por el contrario es colega de los "jardineros" cultivadores de opiaceos y barbitúricos. Lo que está claro es que quiero pasar página de una vez por todas a esta historia y no encuentro el momento de publicar esta entrada y quedarme únicamente con el recuerdo del bonito vuelo que nos acabamos de pegar Charo y yo.

Muchos os preguntareis como es que estoy contando esta historia siendo de "tan alto secreto", como soy capaz de atreverme y cuáles son los motivos que me impulsan a ello. Os lo diré:

La primera razón es que es una aventura más como piloto y soy consecuente con este blog/diario, las razones que me llevaron a escribirlo, con el compromiso que adquirí conmigo mismo y con todos vosotros, los lectores. Al fin y al cabo se trata de relatar mis aventuras como PPL de la forma más fiel posible.

Por otro lado, pienso que haciendo público esto que me ha ocurrido, de cierta manera, creo que me estoy asegurando mi tranquilidad y quiero pensar que puede evitar que nos ocurra "algo" a mí o a mi familia. Además de entregar, no sé si por el canal más adecuado, las fotografías tomadas tal como se nos dijo.

Finalmente, no quiero dejar de trasladarle al tipo tan agradable y simpático que la víspera de Reyes me dio tan bonito paseo en su pequeño utilitario mientras me dejó formularle todas las preguntas y aclaraciones que quise - seguro que estará leyendo esto - que una misión, por muy secreta que sea, no se puede llamar nunca R.A.V.O. ¿estamos tontos?. Que no se deja a nadie tirado a las afueras de Galapagar, un cinco de enero y lloviendo. Que me tuve que tragar una bronca de aúpa de mi mujer que no se la deseo ni al peor de mis enemigos. Que el regalo de puta madre que me han levantado es mío y aun estoy esperando que me lo devuelvan. Pero sobre todo, lo que quiero que sepa, la razón fundamental para jugarme el pescuezo, es que esto no es una bitácora, no señor, ES UN BLOG, gañán!

¿Continuará?


Buenos vuelos!
Gonzalo Flores. Con la tecnología de Blogger.

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