lunes, 3 de septiembre de 2012

11/08/2012: Todo un Caballero del Aire

Pues ya se han acabado las vacaciones y volvemos a empezar el curso. Toca preparar la mochila, guardar las pinturas en el estuche y leer esta última aventura en mi blog ;-)

En esta ocasión no voy a ser yo quien os la cuente sino el propio Pablo (gran amigo y residente en UK) el que os relate como vivió su bautismo el pasado once de agosto a bordo de la querida Piper PA28 más conocida en los ambientes como EC-IJV. Sin más os dejo paso a su genial relato con grandes dosis humorísticas ;-)


Tengo que reconocer que da impresión. No hablo de susto, ni mucho menos de peligro, sino de impresión. Hablo de sentir la adrenalina y la boca seca al tocar el suelo. Hablo de que seguramente la Coca-Cola que nos tomamos en el bar de Cuatro Vientos fue una de las mejores que recuerdo.


A mí no me asusta volar, vuelo mucho por trabajo y pese a no ser -ni de lejos- un aerotrastonardo como los que pasan por aquí reconozco que me fascina la experiencia de ver el mundo a vista de pájaro. Desde que Gonzalo me dijo que quería sacarse la licencia de piloto privado, y sobre todo por el brillo en sus ojos cada vez que lo decía, decidí que con él haría mi "bautismo de vuelo". Y así ha sido.


El pasado 10 de Agosto tuve el place de volar desde Cuatro Vientos (LECU me dijo Gonzalo que se llamaba) hasta El Valle de los Caídos y el Escorial. Teníamos el vuelo planeado para el ocaso, pero la mala previsión de tiempo y las famosas "térmicas" (palabra que en un día oiría unas 20 veces) Gonzalo me propuso pasarlo a la mañana.

Una mañana muy calurosa comenzaba en LECU



A las 8:30 me recogía en Madrid y en menos de una hora estábamos haciendo el "briefing" con unos donuts de por medio. Tengo que reconocer que mientras me contaba los puntos de referencia, itinerarios y demás protocolos yo no dejaba de pensar "venga Gon vamos a la avioneta" pero luego durante el vuelo todas esas cosas hacen que entiendas un poco mejor qué está pasando a tu alrededor. Cabe destacar que hasta este punto lo que más me llamó la atención fue descubrir que las llaves de la Piper están tan protegidas como mi segundo juego de llaves debajo del felpudo. De ahí fuimos a la zona de planificación de vuelo (ARO) y es cuando por fin empiezas a darte cuenta de que estás viviendo la experiencia como lo hace el personal de vuelo y no como un simple pasajero. Gonzalo me preguntó la hora previendo que no me daría cuenta de que el reloj andaba dos horas atrasado. No sé cuántas veces habrá hecho el mismo chascarrillo, ni cuántos habremos caído, pero tonterías como esas son las que hacen que se me grabe pare siempre el sentido de la frase "hora zulú". Una vez hecho el plan de vuelo en un software que prometí no criticar, pasamos a revisar el parte meteorológico en un PC con el mismo display que el archifamoso "Juegos de Guerra" (modernísimo vamos).


Con el papeleo completado tocaba ir a pista.


La Piper no estaba cerca y anduvimos por el parking con nuestro chalequitos de alta visibilidad como si de personal de Aena se tratase. Una vez encontrada tocaba desatarla. Sí, sí, desatarla, porque el sistema de seguridad parece -como ya he comentado- básicamente basado en la confianza y la buena fe .


A estas horas en pista los termómetros ya rondaban los 30º

Era poco mas de las 10 y el sol empezaba a picar. Me alegré de haber llegado temprano.

Gon mirando la pésima visibilidad que íbamos a tener

Procedimos entonces a chequeo la avioneta meticulosamente.

Revisando la Cheklist prevuelo

Tiene el color de la gasolina, huele a gasolina... es gasolina!

Es necesario comprobar que el avión NO pierde aceite ;-)
He de destacar del checklist la respuesta de Gon cuando le dije que uno de los pilotos no iban: "muy bien, ya sabemos que ese no se enciende". No me entendáis mal, todo se reviso con extremo cuidado pero estaba claro que ese luz roja que no parpadeaba no iba ser mucho problema al volar un día claro de Agosto. Una vez hecha la revisión nos metimos al horno. Porque en una avioneta de los años 70 parece que el climatizador no era la pieza crucial. Eso sí, el cuadro de mando es impresionante. Gonzalo me explicó todos los controles mientras los dos rompíamos a sudar.

Aqui un reloj, aqui otro, esto sirve para esto y esto para lo otro ¿Todo claro?
Nos pusimos los cascos y Gon empezó a comunicarse con la torre. "¡Empieza lo bueno!" me decía yo internamente. Yo mantuve la puerta abierta durante todo el camino a la pista de despegue, lo que me tuvo un poco intranquilo, pero era la única manera de hacer entrar algo de aire (Nota de Gon: !la cantidad de veces que me sugirió cerrar la puerta!, jajaja, que miedo tenía de despegar con la puerta abierta, jajajaja)

Gon, ¿Cierro la puerta ya?...Gon, ¿Cierro la puerta ya?...Gon, ¿Cierro la puerta ya?
Una vez preparados para salir Gon dijo "allá vamos" y le dió gas mientras enfilaba la pista. El despegue fue suave y agradable, "¡estamos volando!", y la vista no hace más que mejorar mientras vas cogiendo altura. Una vez a 25003000 pies viramos rumbo al punto de salida (W) y dejamos de escuchar a la torre de control para pasar a un canal compartido por las escuelas.

¿Villaviciosa?
Las vistas eran preciosas y el hecho de tener toda la cabina delante hace que no puedas dejar a de mirar a todos los lados. "Volar es un placer" pensaba mientras me esforzaba por entender lo que Gon decía por la radio. Sin duda la radio fue el elemento mas inesperado para mí, poder escuchar las conversaciones con la torre de control y ver cómo los pilotos se avisan unos a otros para encontrarse visualmente durante el vuelo fue toda una sorpresa. También he de reconocer que si en algún momento me puse nervioso -que me puse- fue cuando la radio dejó de funcionar justo antes de aterrizar, pero aún no hemos llegado ahí.

Una vez cogida la altitud Gon me dejó los mandos, no sé si esto se puede contar -imagino que no- pero yo me limité a "sentir" la avioneta y poco más. Yo soy de los que no condujeron hasta tener carnet así que me interesaba mucho mas experimentarlo todo que el hecho de llevar los mandos aunque fuera solo un rato. Gon, ligeramente decepcionado, tomó los mandos de nuevo y enseguida puso rumbo al Valle de los Caídos.

La vista al llegar a la cruz es imponente pero el calor, mi despiste mirando la cámara y las térmicas que empezaban a hacer de eso una coctelera empezaron a hacer mella en mí y a los pocos minutos estaba blanco y mareado como un alioli. No hizo falta decirle nada a Gon que se percataba de todo y fue él el que me dijo “no entramos al Valle que no vale la pena, cambio de rumbo” Mi mirada tuvo que ser de alivio porque empezaba a no disfrutar del vuelo a causa del mareo.

En cuanto salimos de las puñeteras térmicas y dejamos entrar algo de aire por la salida de humos yo volví a recuperar la compostura. No dijimos nada, pero creo que el color de mi cara hablaba por si mismo. Con todo ese tejemaneje el Escorial ya aparecía majestuoso a mi derecha.

El Escorial al fondo con una visibilidad mala
Intenté tomar unas fotos pero ni el cristal era el más limpio ni mi pulso para robar panderetas. “¿Volvemos a LECU o alargamos un poco mas?”, “alarguemos que yo ya me encuentro bien, pero no más térmicas por favor”. Pasamos entonces por encima del pantano de no sé qué y la cárcel de nosecuantos. Para más detalles preguntar a Gon.

Pantano de Valmayor
¡¡¡La carcel!!!
La hora casi había pasado y llegaba el momento de aterrizar que, como decía antes, fue el único momento en que el nerviosismo se apoderó un poco de mí. La radio hacia cosas raras y yo veía a Gon atareado con mil cosas a la vez (que si altura, que si me dan pista, que si radio, etc) así que me limité a callar y observar. Al final la radio volvió en sí y con ello mi calma, íbamos perdiendo altura y poco a poco la pista de aterrizaje aparecía ante nosotros. Yo seguía en silencio sepulcral pero sabía que venía lo mejor del vuelo y por eso puse la cámara en modo vídeo.




Si tengo que quedarme con una imagen de esa mañana, sin duda es la pista apareciendo en frente de nosotros y haciéndose grande por momentos. Supongo que esta imagen está restringida a los pilotos y disfrutarla en primera persona es un privilegio.

EC-IJV en corta final de la 28
De manera suave y controlada Gonzalito posó la Piper sobre la pista de LECU. La aventura llegaba a su fin y la adrenalina volvía a sus niveles estándar.
Sudados como pollos, se me olvidó quejarme del calor hasta que volví a estar en tierra, recogimos nuestras cosas y atamos la Piper de nuevo al suelo. No vaya a ser que alguien (el viento imagino) se la lleve.


Dos amigos y un avión
Momento entonces para las coca-colas gloriosas que el camarero ya nos tenía preparadas al vernos entrar. Nada de esperas, ni pasaportes: aparcas y al bar. ¡Así da gusto volar!

Nos quedamos un buen rato repasando la jugada, viendo la tienda de Cuatro Vientos (Bücker Book) y confesando por mi parte el porqué de mi cara blanca al llegar al Valle.

Una vez recuperados de las emociones Gonzalo me acercó a casa y tras un fuerte abrazo nos despedimos para la próxima. Seguro que será con él, un día claro de invierno para evitar térmicas puñeteras y sería perfecto aderezarlo con un buen arrocito en Castellón como mandan los cánones, como se merecen los buenos amigos.

¡Gracias Gon! Fue un grandisimo placer.

Routing realizado

Es impresionante el nivel de atención y actitud curiosa que Pablo tuvo en todo momento. Con amigos así es un verdadero placer compartir vuelos y si encima puedes "regalarle" una experiencia que recuerde toda su vida, mejor que mejor.


Como le dice Iceman a Maverick en Top Gun ... puedes volar conmigo cuando quieras!


Buenos Vuelos! 

4 comentarios:

  1. Como van esos vuelos?Si recuerdas te comenté justo antes de empezar la fase de vuelo! Ahora estoy a tope en ello...y es increible! Si no confundo eras tu hoy a las 11 aprox? Me fije en ec ijv e imaginé que eras tú ! alexis

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  2. Enhorabuena!!!

    Negativo, este fin de semana no he volado :-(

    Disfruta de todas y cada una de las horas de vuelo que hagas... merece la pena

    un abrazo

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  3. Gracias! Hoy estuve en valladolid...y menuda pista! Disfruta tu tb y animo con el blog Un abrazo! Alexis

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  4. En ese aeropuerto he estado un par de veces, una de ellas en la triangular antes de examen. Tienes razón, es una pista infinita. Cuando en mi caso tuve que hacer backtrak para despegar, en vez de ir por el medio, iba por el "carril" de la derecha como en un coche, jajaja

    Un abrazo Alexis

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